"El día 22 de Julio de 2005, un ciudadano brasileño(...) fue asesinado en Londres, en una estación de metro, por agentes de la policía metropolitana que lo confundieron, dicen, con un terrorista(…) No lo detuvieron, no lo prendieron, lo derrumbaron violentamente y le dispararon diez balas, siete de ellas en la cabeza. Desde el primer día, Scotland Yard no hizo otra cosa que ponerle obstáculos a la investigación. No hubo juicio. La fiscalía impidió que los policías fuesen incriminados y el juez le prohibió al jurado que pronunciara una sentencia condenatoria…” (Leer texto completo).
Mapuches, estudiantes, civiles a fin de cuentas. Cabe hacerse la pregunta:
¿Cuándo la policía dejará de confundirse?

“Izquierda

Nosotros tenemos razón, la razón que asiste a quien propone que se construya un mundo mejor antes de que sea demasiado tarde, pero o no sabemos transmitir a los demás lo que es substantivo en nuestras ideas, o chocamos con un muro de desconfianzas, de prejuicios ideológicos o de clase que, si no logran paralizarnos completamente, acaban, en el peor de los casos, por suscitar en muchos de nosotros dudas, perplejidades, esas sí paralizadoras. Si el mundo alguna vez consigue a ser mejor, solo habrá sido por nosotros y con nosotros. Seamos más conscientes y estemos orgullosos de nuestro papel en la Historia. Hay casos en que la humildad no es buena consejera. Que se pronuncie alto la palabra Izquierda. Para que se oiga y para que conste.

Escribí estas reflexiones para un folleto electoral de Izquierda Unida de Euzkadi, pero también pensando en la izquierda de mi país, en la izquierda en general. Que, pese a lo que está pasando en el mundo, sigue sin levantar la cabeza, como si no tuviera razón. (José Saramago, El cuaderno, pág. 210)”

Matices al respecto. Saramago tiene razón: a veces nos falta orgullo, nos falta pararnos altivos a decir lo que pensamos sin miedo al reproche. Nos falta demostrarnos orgullosos de ser comunistas.

Pero a veces sucede todo lo contrario; la izquierda suele caer en el extremo opuesto: la soberbia. A veces ella enceguece y no deja ver las buenas propuestas ajenas, hace creerse dueño de la razón, y eso niega el debate y el dialogo. Seamos más humildes, pero sin perder nunca el orgullo.

Hoy, como todas la mañana manejaba hacia la U y recibí "La hora" en la esquina de Bilbao con Vespucio. Aprovechando las rojas para leerlo me encontré con la noticia "Continúa violación a DD.HH. en Cuba"; nada nuevo ni poco acorde a lo que la prensa chilena suele relatar sobre ese país. Lo que me llamo la atención, no mentira (es habitual que en Chile así suceda como para hablar de llamar la atención), pero en fin a lo que quiero referirme es que acá señalan como indicador de violación a los DDHH que "40 personas han sido detenidas desde 2006 por ser contrarias al régimen castrista", los que nos da un promedio de unas 13 o 14 personas por año. No pretendo en este escrito presentar una defensa de Cuba (que podría hacerlo, pero no es a lo que quiero abocarme), sino que quería señalar simplemente a raíz de esto la falta de autocrítica: los chilenos hablamos de que hay violación a los DDHH por detener a 13 o 14 personas por año por ser oposición, cuando acá se está matando a gente en la araucanía por lo mismo... Cuando nos manifestamos y llega el guanaco, ¿no es precisamente porque somos oposicion?... La marcha por la pildora del día después tenia policías que efectivamente resguardaban a los marchantes, por el contrario las marchas por una mejor educación tienen a las fuerzas especiales, al guanaco y al zorrillo esperando para rociarnos. Eso es represión a la oposición. Y en Chile sucede todo el tiempo; ya he hablado de esto, pero una vez marchando con no más de 30 personas por la vereda llevando velas (en símbolo de que la educación ha muerto) llegó el guanaco a reprimirnos. Eso no era bajo ninguna justificación desorden publico: era simplemente manifestar una postura distinta y eso se castiga con el guanaco si no es con más... Otros ejemplos son los dirigentes estudiantiles a los cuales la policía ha encerrado en las micros, golpeado y dejado botados después... Hay mas ejemplos, pero acá solo quería decir que no sé con que autoridad moral tantos políticos y periodistas chilenos resaltan la violación a los DDHH en Cuba (de hecho es casi lo único que dicen de dicho país) y callan ante la ocurrida en Chile. Falta autocrítica. Sobra hipocresía.

13/11/2009

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Desaparece, desvanécete de este cuerpo inerte que te ampara: exhausta acaba el día de vergüenzas y has de la noche tu paraje. Que la luz sea tan tenue que ya no puedas ver, que nos depare un mar de lágrimas, un derrumbe: ¡que se caigan los muros, y los pisos!; y de ti, no quede más que verdades. Desparramadas por la tierra húmeda que embarrará tus ropajes, te dará vergüenza. Vergüenza de quien espera. Que se acabe al fin el tiempo y con él las esperas, que sin acuerdos no allá de ti anhelo. Que si quieres me sorprendas, pero sin anhelos por favor sin esperanzas; sin ensueños ilusos de que te acordarás de mi. No, mejor seguir durmiendo y humedecer las sabanas en ese respirar agitado. Mejor seguir durmiendo y caerse de la cama, mejor seguir durmiendo, pero sin sueños, sin delirios, sin tropiezos.


“… No consigo ver a los señores cardenales y a los señores obispos trajeados con un lujo que escandalizaría al pobre Jesús de Nazaret, apenas cubierto con su túnica de pésimo paño(…) Estos señores se suponen investidos de un poder que sólo nuestra paciencia ha hecho perdurar. Se dicen representantes de Dios en la tierra (nunca lo han visto y no tienen la menor prueba de su existencia) y se pasean por el mundo sudando hipocresía por todos los poros. (…) Por lo visto, parece que alguien tendrá
que tirarle un zapato a uno de esos cardenales.”(Vaticanadas, Saramago)
Dada mi formación, fui católica hasta eso de los 15 años cuando decidí que no me gustaba aquella institución que se llamaba iglesia… Es una institución machista, retrógrada e hipócrita. Los lujos con los que viven las esferas del poder eclesiástico me parecían incongruentes con el discurso que se predica. No consideraba justificada la autoridad del papa; ni la de los sacerdotes en la confesión; ¿por qué ellos estarían más cerca de Dios como para absolvernos de nuestros pecados? En fin, la institución me hizo perder todo el respeto al catolicismo y el texto de Saramago, además de generarme simpatía con eso de tirarles un zapato, me hizo recordar algunas fotos vacacioneras:


“¿Habrá leído el dignísimo fiscal de Badalona Los Miserables de Víctor Hugo, (…) Si es así, permítame una pregunta: ¿cómo osa (si el verbo le parece demasiado fuerte que use cualquiera de los equivalentes) pedir un año y medio de prisión para el mendigo que en Badalona intentó robar una “baguette”…” (fragmento de “Pan”).
Leyendo esto me daba entre risa y rabia… ¿Y a “esto” llamamos democracia?... Vuelvo al primer debate presidencial: Arrate fue el único que reconoció que para atacar la delincuencia hay que atacar la desigualdad... Los hechos por Saramago mencionados no muestran más que una ignorancia profunda, por parte de aquel juez, sobre las causas por las que alguien habría de robar pan, demuestra una ignorancia profunda a las condiciones a las que Arrate hacía referencia... Si tuviera hijos y no comida para darles yo también robaría pan; y no creo que por ello mereciera castigo… Ronda en mi cabeza la canción de Silvio (Playa Girón): “Si alguien roba comida y después da la vida qué hacer, ¿hasta dónde debemos, practicar las verdades?”

Cuando todo terminó fui a abrazar a Marcos y entonces él me dijo a oído, con voz casi susurrada: “No nos abandones”. Le respondí en el mismo tono: “Tendría que abandonarme a mí mismo para que eso sucediera” ("No nos abandones").
¿Y cuántos no se abandonaron? La cifra estadística llega a dar miedo ¿No son tantos los que se rinden? No hay conducto lógico entre la petición y la respuesta; el que el abandonarlos implique abandonarse a sí mismo está lejos de asegurar el no abandono de la causa. ¿Cuántos así lo hicieron? ¿Cuántos de los que ayer lucharon hoy descansan en sus casas? ¿Cuántos vieron morir a sus compañeros y hoy yacen ajenos, mientras avanza en este suceder inquieto la sociedad de consumo?
Insisto: la estadística da miedo… Confieso que alguna vez, en mi ingenua niñez pensé en escribir una carta a la Catalina adulta que un día llegaría; y así, si es que aquella se había rendido (ojalá no)  viera los viejos sueños de aquella que un día fue niña y la nostalgia, junto a la rememorada convicción, la hicieran volver a la trinchera…. Alguien dijo que nunca olvidemos al niño que tenemos dentro… yo digo que no olvidemos las convicciones, que no perdamos la esperanza, que no abandonemos nuestra lucha… si quienes permanecen inmutables al suceder actual, creyendo imposible la victoria, trabajaran por ella, sería cada vez más posible y cercana…  alguien dijo por ahí: “si el presente es de lucha el futuro es nuestro”.

En “Baltasar Garzón 2”  el autor escribe:

… de lo que se habló fue de Justicia. Y de sentido común: de los delitos que no pueden quedar impunes, de las víctimas, que tienen que ser resarcidas, de los tribunales, que tienen que levantar alfombras para ver qué hay por debajo del horror. Y tantas veces, por debajo del horror hay intereses económicos, delitos claramente identificables perpetrados por personas y grupos concretos que no pueden ser ignorados en estados que se proclaman de derecho. Quién sabe si los responsables de los crímenes contra la humanidad, que de otra forma no puedo llamar a esta crisis financiera y económica internacional, no acabarán procesados, como en su día lo fueron Pinochet o Videla u otros dictadores terribles que tanto dolor sembraron. Quién sabe.
Leyendo eso, simplemente sentí que era un imperativo el no callar: no podemos ser más cómplices, testigos mudos, de aquello…
…Hoy me enteré de que Piñera pretendía ampliar la ley de amnistía. ¿No es una burla hacia los derechos humanos su existencia como para hacerla más extensiva? Si bien su posible elección como presidente puede que sea democrática de origen; nunca será democrática en su contenido…
La nefasta posibilidad de que efectivamente el candidato de la Alianza sea nuestro futuro presidente, hace ver ingenuidad en las palabras citadas. Pero no se puede perder la esperanza.



Niña feliz de pocas sonrisas se enamora de niño poco egoísta. Se siente cómoda entre sus sabanas. Segura entre sus brazos. Niña de pocas sonrisas siente vivir nuevamente algo diferente. No es primera vez que se enamora, que la invade ese deseoso anhelo de encontrarse en contacto con su tacto, de amanecer al lado de aquella mirada, de desayunar junto a esa sonrisa. Niña de pocas sonrisas nunca había tenido algo así con alguien así; acostumbrada a la autorreferencia y un poco a la egolatría le sabe a novedad la falta de egoísmo del niño poco egoísta, le sabe original sus atenciones. Niño poco egoísta suele ofrecer solución a sus mañoseos, o al menos un abrazo. Ella se contenta con ello. Niña de pocas sonrisas cree que la sencillez y el anhelo inconcluso de simpleza de niño poco egoísta la ha conquistado. Cree que la congruencia de ritmos no deja de encantarla. Niña de pocas sonrisas quisiera dormir con él esta noche y muchas otras, pero se contenta con recordar las muchas lunas que compartieron en aquel país extranjero. Aquellos recuerdos hacen a niña de pocas sonrisas sonreír, activar en un gesto esos músculos que suelen ser flojos, como todos los otros de su cuerpo; ¿Saben qué es lo que más hace sonreír a niña de pocas sonrisas? Niña de pocas sonrisas sonríe cuando niño poco egoísta le regala una sonrisa o una mirada. Niña de pocas sonrisas cree que niño poco egoísta la mira lindo, y recordando aquellos ojos hacia los de ella, esboza en un fallido intento una sonrisa al revés; aún no logrando imitar ese gestito tan característico de niño poco egoísta, disfruta el cómo se siente hacer lo que en ella es una mueca fea y en él una razón de alegría. Niña de pocas sonrisas no deja de sorprenderse de cómo se ha ido dando todo. A veces tiene un poco de miedo por ello, como no suele tenerlo en estos dominios. Niña de pocas sonrisas no quiere tener miedo, y no deja que ello la domine, lo minimiza; y al recordarse en sus brazos siente que está donde más quisiera estar, y con eso le basta. Niña de pocas sonrisas está feliz con su historia y con la felicidad del niño poco egoísta. Niña de pocas sonrisas se emociona ante bailes sin música, y cosquillosos besos; se emociona entre recuerdos varios de hace algunas horas; y quiere repetirlos una y otra vez en la cabeza, a ver si vuelve a disfrutar tanto como en aquellos momentos. Niña de pocas sonrisas llega a casa entre los canticos de los pajarillos; mira el cielo estrellado en el contaminado Santiago, y siente que es demasiado perfecto para una noche primaveral. Gira la llave en la chapa de la puerta, mientras piensa que la sonrisa que dibuja en su rostro podría levantar sospechas. Tal como lo que siente la hace sospechar. Niña de pocas sonrisas a ratos cree que es irreal y requiere que algo le compruebe que no es mentira. Niña de pocas sonrisas al sentir esas innegables ganas de decir “te quiero” no necesita pruebas; ya puede seguir soñando.
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cuento por yo :P

26/10/2009

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Quizás los días deambulan en este ir y venir… quizás las inseguridades reaparecen en el letargo de lo que ha sido… quizás no me atrevo a decir, quizás no me atrevo a pedir… será que los días transcurren veloces en la infinidades de existencias, será que son fugaces las sonrisas; será que me tambaleo, que me inclino, que caigo?

18/10/2009

Día de pocas luces

De tambaleos, de imprecisiones. Preguntas por las faltas de voluntades. Dudas por el no poder. Quizás está alta la marea. Quizás los vaivenes no nos dejaran llegar a la orilla ¿será que hace frío en la masa salada de agua?

17/10/2009

Blanco

Papeles y mas papeles inundan las murallas ya no sé de qué tonos coloridas de nuestra fachada socialina. Los intentos concientizadores se vuelven pan de cada día; y los muros blancos rompen el esquema, nos hacen detenernos, observar. Esa ha de ser la nueva forma de campaña rupturista: el vacío se hace más visible que el bombardeo de pintura, papelógrafos, letras y demases. El anhelado blanco se hace noticia. Todos hablan de él, como cualquier candidato quisiera. ¿Cómo hacerse blanco en un mundo de colores? 


"...Ayer dejé unas frases admirativas sobre las magnificas instalaciones de la librería Cultura, en Sao Paulo. Vuelvo al asunto, en primer lugar para reiterar como justicia debida, la impresión de deslumbramiento que experimentamos, Pilar y yo, y también para añadir algunas consideraciones menos optimistas, que resultan de la inevitable comparación entre una pujanza que no era simplemente comercial porque envolvía el buen talante de los numerosos compradores presentes, y el contraste con la incurable tristeza que oscurece nuestras librerías, contaminadas por la deficiente formación profesional y el bajo nivel de la mayoría de quienes allí trabajan. la industria librera del país hermano es una cosa seria, bien estructurada, que, además de sus meritos, que no son escasos, cuenta con apoyos del estado para nosotros inimaginables. el gobierno brasileño es un gran comprador de libros, un especie de <> publico siempre dispuesto para abrir la bolsa cuando se trata de abastecer bibliotecas, estimular actividades editoriales, organizar campañas de difusión de lectura que se caracterizan, como he tenido ocasión de constatar, por la eficacia e las estrategias publicitarias. Todo lo contrario de lo que pasa en en estas tierras lusas,en muchos aspectos todavía por desbravar, a la espera de una señal, de un plan de acción, y también, si se me disculpa el comercialismo, de un cheque. El dinero, dice la sabiduría popular, es una cosa con la que se compran los melones. Y también los libros y otros bienes del espíritu, Señor Primer Ministro, que, en estos asuntos de cultura, viene estando bastante distraído. Para nuestro mal.” (El cuaderno, José Saramago, pag. 136).

“Para nuestro mal” concuerdo. El estado no se hace cargo de la cultura, o escasamente al menos. En Chile el impuesto al libro lo convierte en un privilegio, un lujo, donde solo los más pudientes podemos acceder a él. El impuesto al libro no hace más que desincentivar su compra, algo completamente contraproducente si queremos avanzar hacia una mejor educación. Los estadísticos indican que en Chile la gente no entiende lo que lee ¿No será porque es poco lo que lee? ¿Por qué no nos hacemos cargo de aquello, bajamos el impuesto al libro, y subimos los impuestos a los grandes empresarios?

"...el temporal que de vez en cuando descarga en Sao Paulo para dejar, minutos de furia después, un cielo limpio y la sensación de que no ha pasado nada, en el sur ha causado al menos 59 muertos y a miles de personas las ha dejado sin casa, sin un techo donde hay dormir hoy, sin un hogar donde seguir viviendo. Estas noticias, no por tantas veces leídas, pueden dejarnos indiferentes. Al contrario, cada vez que nos llega la voz de un nuevo descalabro de la naturaleza aumenta el dolor y la impaciencia. Y también la pregunta que nadie quiere responder, aunque sabemos que tiene respuesta: ¿hasta cuando viviremos, o vivirán los más pobres, a merced de la lluvia, del viento, de la sequía, cuando sabemos que todos esos fenómenos tienen acomodo en una organización humana de la existencia? ¿Hasta cuando miraremos hacia otro lado, como si el ser humano no fuera importante? Estas 59 personas que han muerto en Santa Catarina, en este Brasil que ahora estoy, no tenían que haber muerto de esta muerte. Y esto lo sabemos todos..." (Dos Noticias - José Saramago)


Este fragmento de Saramago en general, y la frase en negrita en particular, me lleva a una pregunta: ¿Cómo no perder la capacidad de sorpresa? Saramago hace un imperativo: no podemos quedar indiferentes. Mi pregunta a ello es esa: ¿Y cómo? Preguntemos a los que se rindieron y a los que seguimos luchando a ver si sacamos algo en limpio... Compartiendo el imperativo; yo aún no se responder esa pregunta.